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| Eduardo Navarro Cupido y Juan M León Moriche. |
XXXI Jornadas de Historia y Arqueología de Jimena de la Frontera
Iglesia de la Misericordia
20 marzo 2926
Conferencia presentada por Eduardo Navarro, secretario de la Asociación TANIT.
MUJERES EN EL CAMPO DE GIBRALTAR. VÍCTIMAS DE LA REPRESIÓN Y RESISTENTES AL FRANQUISMO
Por Juan Miguel León Moriche
Por Juan Miguel León Moriche
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AUTOR
Juan Miguel León Moriche es un periodista nacido en La Bajadilla, Algeciras, hace sesenta y tres años. Es licenciado en Ciencias de la Información por la universidad Complutense de Madrid desde 1986 y en 1988 hizo el master de Periodismo de El País-Universidad Autónoma de Madrid.
Trabajó en periódicos y revistas de varias ciudades de España y en los últimos años ha dedicado parte de su vida a hacer memoria y a ayudar a otras personas a hacerla. Sus entrevistas a mujeres y hombres que sufrieron los zarpazos crueles del golpe y la dictadura no están hechas desde el interés efímero y morboso del periodista. Es la persona deseosa de aprender la que pregunta e investiga.
Sus experiencias con las víctimas del franquismo, en colaboración con el Foro por la Memoria del Campo de Gibraltar, han dado algunos frutos. Él espera que esos frutos maduren, pero que se mantengan incorruptibles y lleguen a las mujeres y hombres del futuro con un mensaje fresco y en perfecto estado de conservación: Ni un paso atrás contra el fascismo, ni una sola concesión a la barbarie inhumana. Animado por el himno ácrata que dice el bien más preciado es la libertad, hay que defenderla con fe y con valor, León Moriche ha trabajado en favor de la memoria desde hace más de 15 años. Algunos de los frutos de su trabajo tienen forma de documentales en video: La noche más larga; La Sauceda, de la utopía al horror; En la huía, o Memoria de Mujer. Como periodista hizo de guionista con RedAcción 7, empresa productora de Paco Lobatón, para Hijos de Andalucía el programa de Canal Sur Televisión. Suyos fueron los guiones de esta serie dedicados a José Saramago, Carlos Cano o Alfonso Guerra, entre otros.
León Moriche es autor de cuatro libros, de los cuales tres de ellos tratan asuntos de memoria histórica. El primero, de 2017, se titula Castellar en la guerra de 1936 y el segundo, Jimena de la Frontera, 1936-1945. Testimonios. Hablan personas que buscan a sus familiares asesinados. El primero surgió de la necesidad de reunir y dar forma de libro a los materiales y testimonios de vecinas y vecinos de Castellar antes del homenaje que para las víctimas del fascismo en el pueblo organizaron el foro por la memoria y el ayuntamiento en septiembre de 2017. El segundo reúne las historias familiares que le contaron todas las personas que entrevistó antes, durante e incluso después de las exhumaciones de las fosas comunes que hubo en el cementerio municipal de Jimena en los veranos de 2020 y 2021. El tercero es Memoria de mujer, que está basado en una investigación becada por la Diputación de Cádiz en 2023 y que lleva por título Mujeres en el Campo de Gibraltar. Víctimas de la represión y resistentes al franquismo.
Memorias personales, pero no colectivas ni históricas, componen también el libro El periodista desvelado, libro de 2018 que lleva un subtítulo que resume muy bien de qué trata: Apuntes sobre censura en el periodismo de provincias y un apéndice dedicado a Gibraltar.
Juan Miguel León Moriche es miembro de la directiva del Foro por la Memoria del Campo de Gibraltar y como periodista de profesión ha colaborado con el foro en numerosas investigaciones, realización de documentales y promoción de las actividades realizadas por esta asociación, todas ellas encaminadas a la búsqueda de la verdad, la justicia y la reparación para todas las víctimas del franquismo y la promoción de los valores democráticos y de progreso social que encarnó y alentó la Segunda República.
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CONFERENCIA
MUJERES EN EL CAMPO DE GIBRALTAR. VÍCTIMAS DE LA REPRESIÓN Y RESISTENTES AL FRANQUISMO
En el Campo de Gibraltar, la provincia de Cádiz y más de la mitad de Andalucía no hubo prácticamente guerra en 1936. No hubo batallas ni enfrentamientos entre dos ejércitos. El golpe de Estado contra la República triunfó rápidamente porque la mayoría de los mandos militares de esta zona participaban de la conspiración. No hubo guerra, pero sí hubo una represión sistemática, planificada y cruel, ejecutada desde que los sublevados tomaban un pueblo y cuya expresión más común eran los fusilamientos de personas inocentes, los asesinatos a manos del ejército sublevado y sus partidarios. Eso es lo que conocieron todos y cada uno de los pueblos de la comarca. En toda Andalucía los franquistas asesinaron a cerca de 60.000 personas inocentes en tapias de cementerios, cunetas junto a caminos y carreteras, o muros en las afueras de pueblos y ciudades . En el Campo de Gibraltar hay constancia documental del asesinato de 683 personas, la mayoría de ellas hombres y algunas mujeres, pero los historiadores afirman que el número real de las/os fusiladas/os por los franquistas puede superar el millar de personas.
Al igual que en el resto de los territorios, en el Campo de Gibraltar el porcentaje de mujeres asesinadas es inferior al de hombres, pero eso no significa que el plan de exterminio de los golpistas y creadores del nuevo régimen no incluyera una política represiva específica contra las mujeres que tenía varios objetivos: Eliminar mediante el fusilamiento a las resistentes y a las mujeres más activas social o políticamente, encarcelarlas, torturarlas y castigar públicamente a las esposas, hijas o madres de los hombres fusilados o encarcelados, deshumanizarlas y someterlas al chantaje permanente de la represalia represiva o económica. El objeto de esta represión específica era su eliminación o aniquilamiento físico y también aterrorizar a toda la población e imponer un modelo social machista, patriarcal y tradicionalista que beneficiaba a los privilegiados que alentaron, sufragaron y apoyaron el golpe de estado, la guerra y la dictadura. Algunas mujeres fueron asesinadas o encarceladas porque habían ayudado a otras familias con presos o asesinados a través del Socorro Rojo Internacional, organización con fuerte implantación en La Línea.
Conocer cómo afectó este plan en el Campo de Gibraltar a las mujeres de cada municipio y cómo las supervivientes supieron resistir y sacar adelante a sus familias a pesar de todo lo sufrido es el propósito original que anima este trabajo. La razón que nos mueven es sencilla. Muy pocos o ninguno son los estudios que de manera concreta y específica abordan la investigación o el estudio de la guerra, la posguerra y la represión en esta comarca que se centre en las mujeres, en su papel de víctimas y de resistentes. Es sobre el sufrimiento y la lucha de las mujeres sobre lo que queremos volcar este estudio, que pretende sumarse a las muchas iniciativas más generalistas llevadas a cabo en los últimos años por investigadoras/es e historiadoras/es que han colaborado en la recuperación de la memoria histórica en esta parte de la provincia.
La represión ejercida por los militares sublevados y sus colaboradores estaba planificada al más mínimo detalle. El director del golpe de Estado, el general Emilio Mola, lo dejaba bien claro en julio de 1936:
“(…) eliminar sin escrúpulos ni vacilaciones a todos los que no piensen como nosotros”. (...) “Se tendrá en cuenta que la acción ha de ser en extremo violenta para reducir lo antes posible al enemigo, que es fuerte y bien organizado. Desde luego serán encarcelados todos los directivos de los partidos políticos, sociedades y sindicatos no afectos al movimiento, aplicándose castigos ejemplares a dichos individuos para estrangular (sic) los movimientos de rebeldía o huelgas”.
Esta crueldad se planeó, alentó y se ejecutó de manera específica contra las mujeres. Sólo hay que recordar las arengas del general Gonzalo Queipo de Llano en Radio Sevilla:
“Nuestros valientes legionarios y regulares han enseñado a los cobardes de los rojos lo que significa ser hombre. Y, de paso, también a las mujeres. Después de todo, estas comunistas y anarquistas se lo merecen, ¿no han estado jugando al amor libre? Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricas. No se van a librar por mucho que forcejeen y pataleen”.
Las mujeres no sólo sufrieron de modo directo una represión específica dirigida contra ellas, también fueron, en decenas de miles de casos, viudas, madres de asesinados o asesinadas, y únicas supervivientes de las familias capacitadas para sacar adelante a las hijas e hijos. Ellas fueron en la mayoría de los casos las protagonistas de la supervivencia de las familias. Fueron centenares, si no miles, las viudas o madres y hermanas de asesinados o presos del Campo de Gibraltar las que con muchísimo trabajo y esfuerzo vencieron el hambre y la miseria y lograron sacar adelante a sus hijas e hijos, las que trabajaron para alimentar, vestir y educar a sus huérfanas/os de padre. Los crímenes cometidos contra sus familiares, la tristeza, el silencio y el miedo no frenaron el espíritu de resistencia y la lucha por la supervivencia de estas mujeres. En el Campo de Gibraltar muchas de ellas hicieron toda clase de oficios a los que sumaban el contrabando de mercancías al por menor que hacían con productos adquiridos en Gibraltar o La Línea y que luego vendían por toda la provincia, por pueblos, caseríos, cortijos y aldeas. Eran las recoveras, o las matuteras, como también se las llamaba.
De los restos de 28 personas rescatadas en las exhumaciones del cortijo del Marrufo realizadas en 2012, cinco eran mujeres. El Foro por la Memoria del Campo de Gibraltar entrevistó en 2011 a Francisca Lobato Domínguez, vecina de Jimena de la Frontera, cercana entonces a cumplir los 90 años. Ella dio un testimonio clave en la investigación histórica previa sobre La Sauceda que en 2012 llevó a la exhumación de personas fusiladas en el Marrufo. Francisca Lobato murió en su casa de Jimena el 20 de agosto de 2020. Había nacido en La Sauceda y cuando era ya octogenaria relató para el foro cómo fue fusilado su padre, Francisco Lobato, en el otoño de 1936 y cómo ella misma fue llevada con su madre y sus hermanos al cortijo del Marrufo, donde fueron recluidos todos los supervivientes del bombardeo de La Sauceda y la operación militar siguiente. Su testimonio es uno de los cincuenta y ocho que reproducimos íntegros en la primera parte de este estudio para dar voz a todo el sufrimiento de estas mujeres. Manuela Cabrera Rodríguez falleció el 24 de abril de 2018 en San Fernando, donde vivía con su hija y sus nietos. Manuela era una víctima del franquismo. Su madre fue asesinada en el Marrufo cuando ella tenía cuatro años. Su testimonio fue muy importante para conocer cómo fue el horror vivido por las personas detenidas y eliminadas en El Marrufo y por ello incluimos parte de él en el documental La Sauceda, de la utopía al horror en 2014. Su testimonio revela la dimensión y la permanencia aún del terror franquista en mucha gente. La práctica de ese terror no sólo exterminó a toda una generación de españolas/es, sino que a sus familiares directos les metió el miedo en el cuerpo para siempre. Manuela recordaba que un día lluvioso de 1936 llegó en brazos de su madre a las puertas del cortijo del Marrufo. Que su madre y su padre entraron allí y que ella y sus siete hermanos se quedaron esperando en la puerta. Al rato, su padre salió, pero su madre no. Ya nunca más la volvió a ver. Durante toda su vida cuando alguien le preguntaba por su madre ella siempre decía, hasta el final de sus días, que no la conoció porque murió en su parto. Por miedo, por terror, para no señalarse como hija de republicanos, porque en su casa, en los años del hambre y la miseria, todo era miedo, tristeza y dolor. Fue una víctima del franquismo toda su vida y nadie nunca le dio consuelo por ello. Nunca recibió un homenaje y nunca nadie le pidió perdón por todo lo vivido.
Recuperar testimonios como los de Francisca y Manuela que nos permitan conocer y valorar lo vivido y sufrido por las mujeres del Campo de Gibraltar a causa del golpe de Estado, la guerra, la represión y la posguerra es un deber moral para toda la sociedad, que, además, debe rendirles un merecido homenaje oficial desde el respeto y la admiración. Este trabajo quiere ser una pequeña aportación a esa iniciativa global que la sociedad sigue teniendo pendiente.
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